domingo, 14 de septiembre de 2014

A veces es bueno ayudar dentro del aula.

     

   Seguramente a muchos de nosotros nos ha pasado, que sabemos, o tenemos algo, que otras personas necesitan, y que si les extendemos una mano, solucionaríamos gran parte de sus problemas, pero, qué sucede si esa ayuda, moralmente hablando, no es correcta, y que incluso estriamos arriesgándonos nosotros mismos.

     En lo personal me he encontrado en ambas situaciones, y debo decir que es más fácil, ayudar que buscar ayuda. Siempre trato de solucionar mis problemas sin depender de nadie, pero siempre es buena una “ayudita”, claro debemos saber qué clase de ayuda es esta, y quienes están arriesgando mucho por mí. Digamos que te encuentras en el salón de clase, y el profesor acaba de dar las pautas para el trabajo de tutoría, en ese momento dice, “El trabajo es individual”, y de repente, te das cuenta que es un trabajo muy laborioso, y que no has estado suficientemente atento como poder hacerlo por ti mismo, ahora tus ojos se mueven hacia el compañero más capaz de realizar ese trabajo, y se te ocurren muchas formas de convencerlo de haga el trabajo por ti. Listo, decidiste que le vas a ofrecer dinero a cambio de su conocimiento, claro es su tiempo, y el tiempo es dinero, así que  piensas que aceptara. Bien, si nos ponemos analizar este caso, nos damos cuenta que siempre vistes por tus propio intereses, aunque dices, “¿Cómo?, si le estoy pagando.”, pero recuerda que no se dedica a eso. Tampoco nunca te diste cuenta de sus intereses, recuerda que el también tiene que hacer su trabajo, y será muy pesado elaborar ambos. Ahora cambiemos los papeles, digamos que este chico, se te acerca preocupado, desesperado, y te ruega que le ayudes con su trabajo, que incluso te pagara por él, entonces piensas que tendría bien ese dinero, y decides ayudarlo. Bien, en este caso, aunque suene un poco anticuado, tampoco viste por tus propios intereses, dices, “Pero, si lo estoy ayudando”, la verdad no porque quizás llegara el examen, y ese pobre chico seguirá indefenso. Claro digamos que quizás trabaja y no tiene tiempo, pero sería bueno que se haga responsable de sus cosas.

     Se tiene que decir, que a veces los problemas de las personas son muy graves, y que esa “ayuda”, aunque no esté bien, será de gran utilidad, y prácticamente es irrelevante, con respecto al daño que le puedas causar a la persona que la necesita. Lo explicare mejor con el siguiente ejemplo. Supongamos que estamos en un examen, y que necesitamos sacar buena nota, caso contrario reprobamos el curso, de repente nos damos cuenta, que nos falta una pregunta, y que gran parte de ella decidirá, si pasamos o no. Bien, vemos a nuestro compañero de al lado, y esperamos el momento indicado para que nos dé una “manito”, entonces nuestro compañero, nos facilita la respuesta, completamos los puntos. Bueno, en mi opinión, si de mi depende que esa persona apruebe el curso, pues yo también la hubiera ayudado, porque, de cierta forma sé, que se está perjudicando,  y sé, que no m gustaría estar en sus zapatos. Creo que este tipo de casos, son fáciles de decidir, porque solo es una pequeña ayuda. El problema sería si esta persona (o nosotros mismos) se acostumbra a ese tipo de ayudas. Creo que debemos evitar llegar a toda estas situaciones, porque tal vez, podamos perjudicar a más personas, además de que no es una sana costumbre depender de alguien más para solucionar nuestros problemas, porque nunca sabes si esas personas estarán dispuestas ayudarte, o si la situación no salga como tu esperabas.


Por: José Andrés García H.

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